Características del e-learning, sus posibilidades, limitaciones y tendencias:

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La formación e-learning se está acercando a la gestión del conocimiento diluyéndose la frontera entre ambas. El alumno es el protagonista de su formación, ya que accede a un entorno en el que dispone de múltiples canales de información y desde sus objetivos formativos y su experiencia aprende nuevos conceptos. Pero ese conocimiento no queda en él, sino que lo comparte con el resto de la comunidad. En este sentido, la experiencia previa del alumno juega un importante papel, desde su experiencia anterior de aprendizaje, pasando por su experiencia con las nuevas tecnologías y la aplicación de estos conocimientos en unaexperiencia laboral. Por otro lado, la motivación es un aspecto esencial para llevar a buen puerto su experiencia formativa, tanto interna (automotivación), como externa (entorno virtual accesible con un  tutor como guía y con unos materiales didácticos significativos).

El conocimiento es un trabajo colaborativo: hay una intención, un grupo y un objetivo apoyado por un software. El alumno es el protagonista. Se aprende desde las preguntas compartiendo con el grupo. Se aprende haciendo. La accesibilidad se hace fundamental para maximizar los resultados.

Las tendencias de las que hablan los autores destacan la necesidad de pasar de una formación “just in case” a una “just in time”, donde el conocimiento se adapta a las necesidades formativas del alumno, que aunque esto también es importante en la formación presencial, lo que permite la distancia es personalizar en un mayor grado la formación, eliminando barreras espacio-temporales. El centro de todo es compartir los conocimientos en todas direcciones.

Se parte de “X” conocimientos y se concluye con “X+ Y” conocimientos, donde Y son nuevas aportaciones que enriquecen a toda la comunidad y se comparte el proceso creativo, no sólo los resultados.

Las palabras claves que podríamos citar hasta ahora son: PERSONALIZACIÓN, INTERACTIVIDAD, ACTUALIDAD (de contenidos) y APOYO (actividades de apoyo).

La industria del elearning se estructura en cuatro grandes grupos (según Alfons Cornella):

  1. Desarrolladores de software: fabrican herramientas para crear un entorno formativo, desde las herramientas para crear contenidos multimedia, pasando por crear plataformas para la gestión y distribución de contenidos, y gestión de alumnos, como herramientas para realizar clases virtuales.
  2. Generadores de contenidos: organizaciones que estructuran materiales con base pedagógica con un objetivo pedagógico. Son tanto cursos a medida como cursos estándar.
  3. Centros virtuales de formación: que posibilitan el desarrollo de una trayectoria de aprendizaje con acceso a diferentes acciones formativas.
  4. Portales generalistas de formación, dónde se organiza la oferta formativa existente.

En este contexto, la formación que va a sobresalir es aquella que sea adaptable, concreta y posibilite su puesta en marcha en experiencias concretas. La figura de “pastillas de conocimiento” se hace esencial para explicar este fenómeno. Los “momentos de aprendizaje” se realizarán en diferentes formatos multimedia, pero también el acceso a ellos será más amplio. En este sentido, la introducción del Mobile learning, posibilita que el “espacio” dónde aprendamos sólo esté limitado por la capacidad de una red wifi o telefónica para transmitir información.

El tutor tiene que hacer de orientador para que el alumno concrete sus objetivos de aprendizaje y el modo en que navegue en los contenidos en su PLE (Personal Learning Environment). Son momentos en los que se enlaza tanto aprender como enseñar.

Las organizaciones que triunfan y triunfarán son las que se convierten en organismos que aprenden. Lo que ha cambiado no es esa intención de aprender de los individuos que es lo que hace que se desarrollen, sino las herramientas que tenemos a nuestro alcance. En la medida en que éstas se adapten al proceso “natural” de aprendizaje estaremos ante el triunfo del elearning, pero en la medida que se cree una “brecha digital” y nos centremos en los medios y no en los objetivos estaremos ante el fracaso. Mar Camacho nos habla de los nativos y/o residentes digitales, preguntándonos en qué dispositivos somos competentes. Normalmente se nos dará bien alguno de ellos, lo que nos permite tener acceso a un aprendizaje significativo con el que generamos nuevo conocimiento. No sólo almacenamos información sino que la creamos. Las líneas entre lo formal, no formal e informal desaparecen en este contexto. Por eso, nos tenemos que preguntar si el sistema educativo “formal” está adaptado a esta manera de “aprender“ y no de “enseñar” como hasta ahora. En universidades americanas ya están experimentando con esto (como Harvard o Stanford). La metodología de enseñanza se basa en lo que Andrew Ng, profesor de Stanford, ha bautizado como “clase invertida”. “Los profesores cuelgan vídeos explicativos por capítulos para que los alumnos los vean antes como deberes. Así, en lugar de dedicar el aula virtual a aburrirse con el sermón del docente, se destina a interactuar en foros y a resolver ejercicios en grupo”.

La filosofía de todo esto es la instauración del compartir en un entorno democrático y libre. Y no sé hasta que punto nos encontramos en un entorno que facilite esto o realmente haya que plantear una revolución ideológica desde los “márgenes” del sistema para poder llegar al centro y conseguir  entornos formativos enriquecedores y abiertos.

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